Proceso
QPH — Ideación y Factibilidad
Traducir una idea de negocio ambigua en algo que se pueda decidir.
Contexto
Managers de distintas empresas de la holding llegan con ideas de negocio en cualquier estado: desde una intuición sin validar hasta un concepto ya avanzado. Ninguna llega estructurada. El reto de I+F no es decidir si una idea es buena o mala, es construir, junto al dueño de la idea, la evidencia necesaria para que esa decisión se pueda tomar con criterio, no con intuición.
Sin ese proceso, las ideas avanzan (o mueren) según qué tan convincente sea quien las presenta, no según su viabilidad real.
Proceso / Mi rol
Cada evaluación empieza con una sesión de trabajo junto al business owner, no una revisión unilateral de su idea. A partir de ahí, aplicamos un conjunto de herramientas de producto y Lean Inception según lo que cada caso necesite: visión de producto, mapeo de actores del ecosistema, definición de alcance, user personas y user journey blueprints, data provenance maps para productos que dependen de datos, modelos de negocio (Lean Canvas, Business Model Canvas) para validar supuestos antes de comprometer recursos, y wireframes de baja fidelidad para experimentación, cuando la idea necesita probarse con algo tangible antes de avanzar.
Cada entregable existe para responder una pregunta específica de negocio, no para llenar una plantilla. Mi trabajo termina donde empieza el diseño de business case.
El resultado
Este proceso convierte ideas de negocio ambiguas en documentación de diseño estructurada y lista para decisión, dando a cada business owner un espacio real de co-creación en vez de una evaluación unilateral. El mismo criterio que aplico aquí (traducir ambigüedad en claridad, sin perder de vista a quién sirve la decisión) es el hilo que conecta esta pieza con Lexis, Heka y Quore.
La lección
Evaluar una idea no es lo mismo que juzgarla. El trabajo más útil que puedo hacer como diseñador en esta etapa es construir, junto a la persona que tiene la idea, la claridad suficiente para que la decisión (avanzar o no) se tome con criterio real, no con intuición ni con qué tan bien se vendió la idea en una sala.